Llegó a mis manos porque lo editó mi suegra, que tiene una pequeña editorial. Además tenía el mérito de haber ganado un premio (que a veces no significa absolutamente nada).
La historia es similar a la de Matadero Franklin, la historia del Cabro Carrera.
Acá faltaron páginas, faltaron palabras, faltó profundidad. La historia es bien potente (según me contaron, Matadero Franklin da en el clavo, tengo que leerlo), pero no hay suficiente desarrollo, y queda coja en muchos momentos. Demasiados, incluso.
Una lástima.
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