jueves, 6 de diciembre de 2007

Sacar a cien

Un clásico chiste machista dice que una mujer es capaz de vivir en Chicureo y partir en su 4X4 a San Bernardo para comprar el detergente de ropa 50 pesos más barato.

Eso es un poco extremo.




Pero lo que si es cierto que las mujeres tenemos más tendencia a buscar la oferta que los hombres. Digo "tenemos más tendencia", porque la verdad es que hay muchas féminas que no se fijan en el precio y son capaces de comprar las cosas más innecesarias a los precios más absurdos. A propósito de eso me acuerdo de una vez que visité la fina y exclusiva tienda de artículos de cocina de la Martha Steward chilena, que tiene unas cosas maravillosas pero inalcanzables. Y mientras figuraba haciendo la fila en la caja para pagar mi escuálida compra, adelante estaba una mujer haciendo un cheque con 5 ceros mientras comentaba "uy, no sé cuándo vaya a usar todo eso, porque a mi me carga cocinar".



En fin. Al grano. Esto de vivir en el centro de Santiago te permite acceder a un mundo de ofertas y oportunidades totalmente ignorados por aquellos que solo van a los malls. Porque han de saber que las tiendas de los centros comerciales deben ser tan rentables como para poder pagar los arriendos, así que olvídense de encontrar reales ofertas.


Y ya con varios años viviendo en el centro (y ojo que no me limito al Barrio Cívico) conozco bastante de él, y sé que si quiero comprar lanas, o figuritas de plumavit, o artículos de cordonerías, o zapatos, o artículos de cumpleaños o de cocina, o ropa de guaguo, o juguetes para adultos, o libros, o artículos de líbrerías, o bolsas plásticas,o frutas y verduras o instrumentos musicales, o telas o si quiero cortarme el pelo, tengo la calle o el sector específico en los que venden solo ese tipo o clase de producto.



Y eso me encanta. No solo porque la oferta es bastante variada sino porque de verdad es más barato. Considerablemente. Entonces uno al final arma los tremendos carretes con pocos pesos. O hace los tremendos regalos con un gasto mínimo.


Si, es cierto, hay que ser un poco busquilla. Y hay gente que dice no tener tiempo, tanto así que prefieron llamar a Telemercados Europa para hacer la compra del mes. Yo creo que es cosa de organizarse. Creo firmemente que eso de andar llorando porque "no tengo tiempo para nada" contribuye a gastar el tiempo en tonteras.

Ahora, no se trata de martirizarse. Si a uno no le interesa en lo absoluto tejer, no tiene porqué ir a meterse a Diagonal Cervantes. Pero si a uno le interesa los deportes... dése una vuelta por Estación Central, o si de verdad le gusta la costura, hágase asiduo/a Rosas. Si le gusta la repostería, no tiene porque aprovisionarse solamente en Alonso de Córdoba. Vaya pa'l centro. Por último como ejercicio para conocer Santiago. Que no es tan peligroso como dicen. Que no cogotean a todo el mundo, solo los que andan con cara de despistados.


Sabía usté, por ejemplo, que el kilo de queso que usté compra en el Jumbo o en el Lider a $5.200.- puede encontrarlo en La Vega a $3.200 (con eso, ya pagó la bencina)


Así que propongo hacer "turismo" en Santiago.Pero no un turismo de museo o de galerías de artes. Un turismo en términos de encontrarle la gracia a vivir en una ciudad tan grande.Porque, lo quieran o no, algo de gracia tiene (aparte de los teatros y cines)

5 comentarios:

ViLMuS dijo...

sip, me gusta el centro...ir de ''pesca'' por esas tiendas que solo se llega por ''picá''...

claro que no hay que ''empirifollarse'' mucho para andar de tur por el sector del mercado y eso...ademas de llevar la ''comoda chala'' por que si se va a ir de tur, hay que caminar pues...

un dato:

por la calle rosas, caminando hacia bandera, hay un par de lugares donde venden revistas de todo tipo (muchas para manualidades varias) y a buen precio.

y como soy buena onda...ja!
otro dato:

frente al famoso cine
''nilo y mayo'' x x x ...
y la galeria 21 de mayo, dicho sea de paso que, ahi hay joyerias y otras del rubro...que venden a las grandes joyerias que, a su vez,venden y mas caro lo mismo...
hay un pasaje, una ''galeria'' que no recuerdo el nombre ahora, pero en dos locales tienen cajotas, cajas y cajitas de todos precios, formas y colores y hasta las mandan hacer a medida.
para estas fechas biene bien este dato o no?

si recuerdo otras rutas interesantes para visitar regreso...

Ale dijo...

El centro es lo mejor.
Infinidad de picadas y cosas baratas.
Y lo mejor, es que las cosas están por barrio. El barrio de las telas, el barrio de las manualidades, el barrio de libros y revistas, el de las antigüedades, el de los cueros, el de las ollas a presión.
Hay que saber donde ir.
Finalmente, es como un graaaaaaan gran mall.
Yo agradezco haber estudiado en el centro, en la escuela de teatro de la Chile, particularmente bien ubicada para Diseño Teatral, porque estábamos rodeados de materiales, ferreterías, ropa usada, tiendas de artículos eléctricos y libros. Una joya.


Apoyo la moción del turismo en el centro.

Mi vida en 20 kg. dijo...

Me encanto su propuesta, yo soy de esas busquillas, de esas que llegan a ser cargantes, de las que saben donde conseguir de todo y siento un tremendo placer cuando pago menos por algo. Me encanta el dato, la "pica".

Lamentablemente no puedo aportar a su propuesta, ya que todos mis datos estan alejados de la capital, unos en el norte de Chile y los otros por estas tierras de desierto.

montt (el que no dibuja ni palitos) dijo...

También viví en el centro, pero por suerte muy muy muy lejos de ese infierno del plástico que es Meiggs. Tenderini la lleva, y también las tiendas con parlantes gigantes promocionando las ofertas del día en voz FM... y nada mejor que caminar un sábado por la mañana, encontrarse con una señora saboreando una prieta (10 a.m.) para luego ir a vitrinear a Patronato (¡valor!).

Advertencia a que a quien tiene cara de turista y no tiene alma de regatero: el centro puede llegar a ser más caro que la quinta avenida.

El que no aporta dijo...

Entretenida propuesta la suya. Recuerdo gratamente paseos por el centro, siempre enfocados en un tipo de producto (porque no es cosa de pasarse la vida paseando, ¿no?).
Mis preferidos: Rosas y San Diego