viernes, 18 de octubre de 2019

El color del silencio de Elia Barcelo

Esto fue un chiripazo. Mi mamá me pidió que le bajara unos libros para el Kindle, pues se iba de vacaciones. Apareció con un listado de la Bárbaro Wood y otras joyas (?) de ese tipo, y entre ellos estaba éste. Por error lo instalé en mi Kindle y cuando estaba terminando el libro anterior olvidé cargar el que quería leer a continuacion, así que tomé este.
Una buena sorpresa. No es una obra maestra pero se lee rapidito.
Una pintora ya madura, y no muy querible, empieza a desenredar una historia familiar de su juventud. Un poco de misterio, buenos diálogos. 
Es un buen libro para las vacaciones.

Buenos Presagios, de Terry Pratchett y Neil Gaiman


Mi gran amigo Cristián tiene entre sus libros favoritos éste de Terry Pratchett y Neil Gaiman. Yo jamás había escuchado de ellos. 
Así que cuando avisaron que venía la serie en HBO, él estaba emocionadísimo y a mi me daba un poco lo mismo. Pero después de ver el trailer me pareció una historia demasiado divertida como dejarla pasar.
No solo la historia es delirante (se está preparando el fin del mundo, pero algo falla) sino que tiene una cantidad de diálogos divertidos, personajes estrambóticos, situaciones absurdas, en fin. Hay que leerlo concentrada para no perderse nada. No se pierde una sola línea. 
Me encantó.


lunes, 14 de octubre de 2019

La desaparición de Stephanie Mailer - Joël Dicker

Otra lectura de vacaciones. Hace como 5 años leí el anterior de Joël Dicker, "La verdad sobre el caso de Harry Quebert", y si bien no me fascinó fue un libro livianito y entretenido (livianito es un decir, sus casi  700 páginas casi me provocaron tendinitis, en la época pre-kindle). Así que recolectando material para mis semanas en la playa, agarré éste. No creo que lea algún otro de Dicker, hay tanto más por leer, y la verdad es que escribe demasiado del tipo "esto será próximamente un guión para una serie y ganaré mucha plata".
Hay un asesinato, un detective que busca la solución en el pasado, y gente que fue pésimamente interrogada por la policía 20 años antes (sino, no se entiende). Igual, las casi 700 páginas se leen de un zuácate.

La Invención de Morel - Adolfo Bioy Casares

De este libro supe en un programa de la radio, donde participaba María José Navia. Me pareció tan entretenida y enigmática la descripción, que me hice de él apenas pude. Y la verdad es que es tremenda novelita (160 páginas), ambientada en una misteriosa y pequeña isla. Sentí que todo el libro estuve escondida junto al protagonista para que no me pillaran. Esa es la sensación con la que quedé.
Aprovecho de decir que fue la única recomendación de María Jose Navia con la que he enganchado, lo intenté infructuosamente con Rodrigo Fresan y no hubo caso.

Las hijas del capitán - María Dueñas

Teniendo como referencia "El tiempo entre costuras", libro que no leí, (pero me gustó mucho la serie), decidí tomar este libro como lectura de vacaciones. Y la decisión fue bastante acertada. 
No hay taaanta profundidad en los personajes, pero pasearse por el Nueva York de hace varias décadas, habiendo estado allá hace relativamente poco, es entretenido. En realidad creo que siempre disfruto más un libro si sucede en una ciudad que conozco. 

Como sea, sus 600 páginas pasan volando, un buen libro para leer en la playa. 

Cambio de giro

Como la memoria es cada vez más traicionera, aparte de hacer la lista de libros que leo cada año (y que están en la columna del lado desde el año 2010), empezaré a hacer un pequeño relato respecto de cada uno.
No se trata de hacer un resumen o una crítica, para eso hay gente mucho más especializada que yo. O al menos con más conocimiento. O que creen tenerlo. En fin.
Pero lo que si me interesa es dejar plasmado al menos dos cosas: 
1.- Cómo llegó ese libro a mis manos. Soy de esas personas a las cuales le encanta leer libros recomendados. Ando con una libretita anotando las recomendaciones o sacando fotos a las portadas de los libros que otros leen. Y es así como se me junta una cantidad de libros absurda, que gracias a la llegada de Kindle no ocupa espacio en los sobrepoblados libreros de mi casa.
2.- Mi impresión del libro. Algo totalmente personal, quiero acordarme siempre si ese libro me gustó o no. Si leerlo fue un martirio o fluyo entre mis manos; si pensé en abandonarlo a poco andar, o si viví un luto cuando lo terminé.

Así que acá vamos. Y para aprovechar que aún lo recuerdo, haré mi breve reseña de los libros que he leído recientemente.

Suerte.

martes, 16 de octubre de 2012

...es que yo soy operá...

Hace 145 días me operé de una gastrectomía en manga. Es decir me sacaron prácticamente el 90% del estómago, para de esa manera bajar los muchísimos kilos de más.
No alcancé a tener higado graso, ni diabetes, solo una leve hipertensión. Pero eso me bastó para tomar medidas. Quiero vivir muchos años más, y no me perdonaría perdérmelos por ser obesa. Además quiero hacer cosas sin cansarme, quiero que la ropa normal me quede, quiero dejar de sentirme ahogada y al borde del colapso durante todo el verano. Quiero estar con mis hijos hasta que se cansen de mi, quiero que mi marido me vea rica. Quiero volver a sacarme fotos familiares, quiero desempolvar ropa linda que tenía guardada. Así que me atreví.
Antes de la operación, hablé con harta gente conocida que había optado por lo mismo. En general,  todas las experiencias han sido excelente. Claro que da risa escuchar a algunas personas que te dicen "nooo, la mejor decisión de mi vida!, salvo por el lumbago, la lordosis, la caída del pelo, la acidez, la piel, " y un largo etcetera que da para pensar. Pero claro, el tema no es gratis.
Lo otro es el tema de los pesimistas. Porque SIEMPRE aparece gente que conoce gente que se operó, bajó miles de kilos y a los dos años están igual o peor. Y te lo dicen con cara de "eso mismo te va a pasar a ti", y una pone cara de "naaa, no creo que me pase", y al final son puras caras no más.
Pero la verdad es que la magia no existe. Y eso lo sé nó porque me lo diga el doctor, o la nutricionista o la sicóloga, o la kinesióloga o los operados, o los amigos de los operados. Es por puro sentido común no más.

Confieso que,como muchas otras veces me ha pasado en la vida, tomé la decisión casi inconcientemente.. Osea, fui a un médico par preguntarle detalles de que podía hacer. El médico me dijo cuales eran las alternativas y altiro le dije "ya" y le dimos pa'delante. Creo que en ningún momento me cuestioné si hacerlo o no, o me di vueltas con el tema, ni me desvelé pensando en los pro y los contra. (Me pasó lo mismo con Tunick, le dije que marido que tal vez lo acompañaba esa mañana de junio del 2002 al Parque Forestal para posar en pelotas, y de depente sin darme cuenta figuraba ahí, con un montón de gente, conocida y desconocida)
Tal vez en el único momento en que me cuestioné la decisión, fue ya sentada en la silla de ruedas, con esas batitas ridículas y un gorro de baño en la cabeza, entrando a pabellón. Y fugazmente pensé "cómo es que llegué acá? y si me escapó?". Pero rápidamente entré en razón o en realidad perdí la conciencia, y me desperté ya operada y con cinco parches en la guata.

La recuperación ha sido estupenda. Ya he bajado casi todo el sobrepeso . No tengo ropa pues en un acto de fe, boté todos los pantalones que me quedan grandes. He dejado una o dos poleras, para usarlas de pijama. Solo tengo faldas para ir a trabajar (pero el otro día estaba en un ascensor y de repente se me cayó la falda que tenía puesta.... menos mal que iba sola).
Ando más friolenta que nunca, y ahora casi duermo con pijama con patitas y calientacama al máximo (no lo hago únicamente por respecto al legítimo).
Aún mantengo cabellera abundante, pero siempre con la amenaza latente de que "a los operados se les cae el pelo".
Siempre después de comer me suena la guata. Mucho. Y eso que como como pajarito. De hecho,dejé de servirme en platos grandes, como en plato de pan. Adiós a los tazones de café grande, con suerte me tomo 3/4 de una taza mediana.

Así que acá estoy, de a poco integrando alimentos a mi dieta, comiendo varias veces al día, y sintiéndome cada día mejor.

Claro que da un poquito de lata ser "el centro de la conversación". Porque llegar con 35 kilos menos a cualquier lugar con gente conocida da para miles de comentarios, y consultas, y exclamaciones de sorpresa que al comienzo son  bien estimulantes, pero a la larga aburren un poquito. Pero así no más es. Porque esa es la verdad, poh, yo soy operá'...