Si me quedo mucho rato sentada, siento que está temblando.
Si me acuesto, ni hablar. Tiembla la almohada, el colchón y la cama completa. Aunque no tiemble.
Cualquier ruido de vidrios significa que puede estar temblando.
Todo mal. Trato de no ver las noticias, me cuesta creer tanta catástrofe. Me cuesta creer que edificios de 5 años de antigüedad se "desarmen", que edificios de oficinas nuevos y modernos de la Ciudad Empresarial queden inservibles. Que en la plaza de Talcahuano hayan barcos. O que Juan Fernández esté desolado. Sin hablar de Conatitución, o Iloca. O Curepto, de cuya suerte poco se sabe, pero que parece que está en el suelo.
Segundo terremoto que me toca. El primero fue en Viña. De vacaciones, porque en ese tiempo vivía en Temuco. ESO es mala suerte. Desde entonces tengo pánico por los movimientos telúricos.
Con el tiempo, y con esto de ser madre, me he controlado más, pero el susto lo tengo igual. Y resulta que ahora me toca soportarlo sola con mi retoño, poniendo cara de "todo está bajo control", y reprimiendo mis ganas de salir corriendo.
Luego de agradecer que no nos haya pasado nada, que el depto esté completito y que el cónyuge, luego de una semana en Concepción, JUSTO haya viajado de vuelta en auto el viernes en la noche, y haya llegado al poco rato del terremoto, trataremos de tomar esto con algo humor.
Porque a mi nadie me saca que eso de "Arjona viene por Quinta vez a la Quinta Vergara presentando su álbum Quinto piso", algo tuvo que ver. Como que con tanta coincidencia nuestra tierra no pudo aguantarse cuatro días, ¡cuatro días! y terremotear justo 25 años después del terremoto de San Antonio. Claro, de ser asi, los próximos tres de marzo me los hubiera pasado en Buzios por el resto de mi vida.
Si me acuesto, ni hablar. Tiembla la almohada, el colchón y la cama completa. Aunque no tiemble.
Cualquier ruido de vidrios significa que puede estar temblando.
Todo mal. Trato de no ver las noticias, me cuesta creer tanta catástrofe. Me cuesta creer que edificios de 5 años de antigüedad se "desarmen", que edificios de oficinas nuevos y modernos de la Ciudad Empresarial queden inservibles. Que en la plaza de Talcahuano hayan barcos. O que Juan Fernández esté desolado. Sin hablar de Conatitución, o Iloca. O Curepto, de cuya suerte poco se sabe, pero que parece que está en el suelo.
Segundo terremoto que me toca. El primero fue en Viña. De vacaciones, porque en ese tiempo vivía en Temuco. ESO es mala suerte. Desde entonces tengo pánico por los movimientos telúricos.
Con el tiempo, y con esto de ser madre, me he controlado más, pero el susto lo tengo igual. Y resulta que ahora me toca soportarlo sola con mi retoño, poniendo cara de "todo está bajo control", y reprimiendo mis ganas de salir corriendo.
Luego de agradecer que no nos haya pasado nada, que el depto esté completito y que el cónyuge, luego de una semana en Concepción, JUSTO haya viajado de vuelta en auto el viernes en la noche, y haya llegado al poco rato del terremoto, trataremos de tomar esto con algo humor.
Porque a mi nadie me saca que eso de "Arjona viene por Quinta vez a la Quinta Vergara presentando su álbum Quinto piso", algo tuvo que ver. Como que con tanta coincidencia nuestra tierra no pudo aguantarse cuatro días, ¡cuatro días! y terremotear justo 25 años después del terremoto de San Antonio. Claro, de ser asi, los próximos tres de marzo me los hubiera pasado en Buzios por el resto de mi vida.





