Me encanta la lluvia. Me encanta ver llover. Me encanta mojarme el pelo con la lluvia. Y me gusta el olor que hay antes de la lluvia. Que no es olor, sino sensación. Si es con truenos y relámpagos, aún mejor.Recuerdo que, en alguna ciudad sureña en la que viví, llovió un invierno 26 días seguidos. Claro que como el sur está más preparado, no fue una tragedia demasiado grande. Y yo lo pasé increíble. Cuanto chica, me encantaba la lluvia, aunque siempre odié esas botas Bubbles Gummers azules que me compraba mi mamá. Ahora las encuentro lindas, pero en esa época eran lo menos "in" del mundo.
Acá en Santiago no. Acá llueven dos días y queda la embarrada. Literalmente, porque con la cantidad de polvo y tierra que hay en las calles, todo se vuelve lodoso durante las primeras horas. Después se anegan las poblaciones construidas en lugares inadecuados, los pasos bajo nivel, algunas calles se convierten en ríos y los dueños de triciclos repartidores se hacen millonarios.
Pero igual es rica la lluvia. La lluvia me relaja, y limpia el aire. Y cuando el aire está limpio, uno respira mejor. Dan más ganas de respirar. No es que uno anda aguantando la respiración cuando hay preemergencia, pero eso de "inspirar fuerte" es más rico después de la lluvia.
Claro que eso de amar la lluvia da como cargo de conciencia, porque no todos tienen la infraestructura para soportar la lluvia. Y la gente se moja, y lo pasa pésimo, y los niños se enferman. Aunque la falta de lluvia también aumenta las enfermedades respiratorias, y la cantidad de bichos en el ambiente, así que tendríamos que evaluar cuál es el mal menor.
Lo cierto es que ya estamos a mediados de abril, y del agua nada. La semana pasada anunciaron lluvia pero solo tuvimos nubes grises y el cerro Manquehue cubierto (según algunos, signo inequívoco de que lloverá. Mentira). Ninguna gota. Una verdadera falta de respeto. Y ya nos estamos empezando a secar. Los lagos ya están secos. Las calles están polvorientas y los árboles con sus hojas sucias.
Asi que propongo hacer un machitún. Como resulta un poco complicado fijar un día y hora y esperar que todos vengan a celebrar alguna ceremonia o rito llamando a la lluvia, propongo que cada uno haga un machitún a nivel personal. Y entiéndase como machitún todos aquellos actos que puedan llamar a la lluvia.
Por ejemplo: cada vez que mi papá lava el auto, llueve. Ese sería su machitún a nivel personal.
Si todos lo hacemos a la vez, capacitos que llueva. Y ahi si que me hago millonaria con la idea... nada de andar bombardeando nubes.






